Lewis Carroll como fotografo

Lewis Carroll como fotógrafo: ¿Técnica vs. pedofilia?

Las fotografías de Charles Dodgson, mejor conocido como Lewis Carroll, a quien generalmente se le conoce por ser el autor de “Alicia en el país de las maravillas”, han sido muy controversiales por su insistente forma de retratar, mayormente, niñas. Sin embargo, aquí solo queremos enfocarnos en Lewis Carroll como  fotógrafo en su técnica y habilidades fotográficas.

 Sus inicios en la fotografía 

Charles Dodgson era un amante del arte; era profesor de matemáticas, llegó a ver clases de dibujo, pero solo como hobbie, ya que más tarde lo sustituyó por la fotografía, dedicándose por completo a ello desde 1856 y durante unos 25 años.

Cómo fotógrafo, se le conoce como un pedófilo, ya que solía fotografiar niñas, primero descalzas, luego semidesnudas y algunas desnudas, aunque en su biografía escrita por Morton N. Cohen, dice que siempre tuvo el permiso y supervisión de los padres de las niñas que fotografió. Así mismo nunca se conoció ninguna denuncia por abuso sexual o algo parecido, aunque somos consientes de que no siempre la gente denuncia, pero bueno en fin.

Aquí no quiero hablar de la controversia alrededor de su trabajo. Lo que realmente me llama la atención es su técnica para captar esos retratos fantásticos; quitando el escenario de las fotos (niñas semidesnudas) creo que puede ser muy buen ejemplo, sobretodo por la naturalidad de los retratos.

Margaret Frances Langton Clarke, por Lewis Carroll, 1866

Lo que hacen especiales a las fotografías de Lewis Carroll 

En primer lugar, en esa época no cargabas un celular con cámara y tomabas la foto; en esa época era necesaria una cantidad de equipos, un proceso antes y después de capturar la fotografía, teniendo en cuenta que cualquier defase podía arruinar el trabajo por completo.

En segundo lugar, si alguna vez has tomado fotos, ya seas profesional o aficionado, debes saber que capturar fotos tanto de niños como de mascotas, es un reto. Lograr que se queden quietos en una pose y tomar la foto rápido, hoy en día es más fácil, sin embargo hay que tener la técnica. Por esta razón me gusta el trabajo de Carroll.

Además de todo el proceso previo a la captura fotográfica para ese entonces, para lograr la foto debían, tanto el fotógrafo como el modelo, permanecer quietos durante unos 45 segundos. Ahí es donde el carisma de Carroll jugaba un papel importantísimo haciendo que los niños se quedaran tranquilos y posaran a la cámara con total naturalidad.

Niña sosteniendo una canasta, por Lewis Carroll, 1876

Por otro lado, y lo más importante, era la luz. Sus fotografías tienen una exposición y balance que te hacen lograr apreciar tanto texturas, expresión y el ambiente. “Un buen arreglo de luz es de suprema importancia… Sin él es imposible alcanzar suavidad en la imagen”, dijo Lewis Carroll en su Exhibición Fotográfica de 1860.

Y finalmente, el escenario completo. Porque no solo se trataba de “tomarles fotos a los niños”, Lewis armaba todo un escenario, y aún hasta el vestuario le escogía a sus modelos, que muchas veces recreaban personajes de historias o poemas. Como es el caso de Alice Liddell (la niña que inspiró a Lewis a escribir Alicia en el país de las maravillas, y a quien fotografió muchísimas veces) a sus 7 años, en la fotografía donde muestra un pezón, y posa como una mendiga, recreando el poema de  Alfred Lord Tennyson «The Beggar Maid».

Lastimosamente, Lewis Carroll Dejó de tomar fotografías repentinamente en 1880, dejando más de tres mil negativos, en su mayor parte retratos de amigos, familiares, clérigos, artistas y celebridades.

Te dejamos con algunas de las fotografías de Lewis Carroll

 

 

«La muñeca más bonita del mundo»

Lewis Carroll, 5 de julio de 1870

Lewis Carroll a menudo fotografiaba a los hijos de sus amigos vestidos con trajes de libros de cuentos, representando el tipo de escenas fantásticas que aparecen en sus escritos. La modelo de esta fotografía, Alexandra “Xie” Kitchin, posó más de cincuenta veces durante once años, frecuentemente para imágenes inspiradas en la literatura.

El título que Carroll dio a esta obra es el estribillo del poema The Lost Doll del popular autor victoriano Charles Kingsley. Habla del afecto de un niño por su juguete perdido, que encuentra y adora a pesar de los daños que ha sufrido.

La muñeca más bonita del mundo, por Lewis Carroll, 1870
Flora Rankin, Irene MacDonald y Mary Josephine MacDonald, por Lewis Carroll

 

«Flora Rankin, Irene MacDonald y Mary Josephine MacDonald en Elm Lodge»

Lewis Carroll, Julio 1863

Irene y Mary MacDonald eran dos de los cinco hijos del novelista y poeta escocés George MacDonald. Carroll era amigo de la familia y los niños lo llamaban cariñosamente «tío». Fueron los MacDonalds a quienes leyó el manuscrito de Las aventuras de Alice y quienes lo instaron a publicar el trabajo.

Carroll fotografió a la familia en varias ocasiones. Esta fotografía, que incluye al amigo de los niños Flo Rankin de pie en el medio, fue realizada durante la estadía del fotógrafo en Elm Lodge en Hampstead la semana del 25 de julio de 1863.

 

 «La Criada mendiga»

Lewis Carroll

La niña de la foto es Alice Liddnell, quien inspiró a Lewis Carroll a escribir Alicia en el país de las maravillas”. Para Carroll, Alice era más que una modelo favorita; ella era su «niña-amiga ideal», y una fotografía de ella, de siete años, adornaba la última página del manuscrito que le dio de «Alice’s Adventures Underground».

En este provocativo retrato de Alicia a los siete u ocho años, posada como una mendiga contra un muro de jardín descuidado; Carroll arregló el vestido andrajoso hasta los límites de lo permisible, mostrando lo más posible de su pecho y miembros desnudos, y extrajo de su una postura segura de sí misma, incluso desafiante.

De hecho, Alice nos mira con una ligera sospecha, como si supiera que la están utilizando como actriz en una obra incomprensible. Unos años más tarde, una Alice adulta posaría, con seguridad femenina, para Julia Margaret Cameron.

La criada mendiga, por Lewis Carroll